
La artista comparte la raíz emocional de su obra, sus primeros recuerdos artísticos y la inspiración que encuentra en su gente. Su voz refleja identidad, territorio y la certeza de que la música también es una forma de habitar la vida.
Cada 22 de noviembre se celebra el Día de la Música, fecha que recuerda a Santa Cecilia, patrona de los músicos. Es una jornada que invita a reconocer a quienes convierten el sonido en puentes, memorias y comunidad. Por ese motivo, la compositora y música Gabriela Centeno, comparte su mirada íntima sobre el oficio y sobre las historias que alimentan su creación.
La artista participó recientemente de la grabación en la Región Confluencia del Catálogo de Música de Raíz Neuquina, una iniciativa que busca registrar, preservar y difundir las expresiones musicales tradicionales de las distintas regiones de la provincia interpretadas por jóvenes de entre 18 y 35 años.
El proyecto, que se realizó en distintas regiones neuquinas, es promovido desde la subsecretaría de Cultura de la provincia y coordinado por la cantante Noelia Pucci.
Para Gabriela, la música no es solo una disciplina. Es una manera de estar en el mundo, de transitarlo, de sentirlo.
“La música para mí es una forma de habitar la vida”, afirma con seguridad, como si esa definición contuviera la esencia de su recorrido.
Cuando recuerda el origen de su vínculo con el arte, no se detiene en un sonido ni en un instrumento. Su memoria vuelve a un gesto maternal que la marcó para siempre.
“El recuerdo musical que marcó mi infancia no es netamente musical, sino el impulso a confiar en mí y a ir tras mis sueños. Mi madre recorriendo todo el pueblo buscando trajes y ropas porque yo participaba en todos los actos escolares. No estábamos bien económicamente y mi madre siempre me alentó a pesar de todo” .
Esa imagen es, quizás, la primera melodía que la acompañó.
Su obra nace de un territorio concreto. Lo dice con claridad: “El sonido que me inspira es el de mi gente”. Allí aparece su identidad musical, construida desde lo comunitario y lo cotidiano; desde las voces, las calles y los ritmos que conforman la vida de quienes la rodean.
En un día dedicado a celebrar el arte de la música, Centeno se referencia con la relación que su obra genera en otros. “Me emocionan las canciones que cuentan cosas que le pasan a la gente. Y los y las cantoras que no son ajenas a su gente, ni a su territorio”.
Para ella, la música vive cuando toca realidades, acompaña historias, cuando no se despega del suelo que transita a diario.
Gabriela compone desde la empatía, desde la memoria y desde la comunidad. En este Día de la Música, su mirada recuerda que crear también es escuchar. Y que cada canción es una forma de estar cerca de la gente.
Sobre la fecha
La fecha del 22 de noviembre conmemora la muerte de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Esta mártir cristiana fue retratada en el siglo XV por los artistas de la época, siempre tocando el arpa u otros instrumentos musicales. Por ello se la ha vinculado tanto a este arte de la música.
Las primeras celebraciones se remontan al Edimburgo de 1695. Posteriormente se unieron a las celebraciones países como Alemania, España y Francia.
En América Latina, fue Brasil el país pionero en celebrar una fiesta el 22 de noviembre, comenzando entre 1919 o 1920, extendiéndose posteriormente al resto de los países iberoamericanos.
