
Gonzalo Belloso construyó una carrera cíclica. Arrancó y terminó en Rosario Central, a bordo de 72 partidos y 13 goles en tres etapas. También jugó en Lanús, Colón, Racing de Avellaneda y también en el de Estrasburgo, Cobreloa de Chile, Cruz Azul de México, Olimpia y Guaraní, ambos de Paraguay. En Asunción, justamente, comenzó su carrera como dirigente, aunque siempre tuvo en mente ser presidente del canalla, el club de su vida. Lo logró tras las elecciones de diciembre de 2022, tras un recorrido que incluyó la gerencia deportiva de Olimpia, la Selección de Paraguay y siete años en la Conmebol. Hoy, desde las orillas del Paraná, se transformó en uno de los dirigentes más poderosos del fútbol argentino, bien relacionado con Claudio Tapia, pero también con un actor pesado de la política nacional, Sergio Massa.
No fue casual cuando Belloso le agradeció al tigrense en ocasión de la conquista de la Copa de la Liga 2023. Entonces, Massa era ministro de Economía y candidato a presidente por el kirchnerismo. El Pejerrey, apodo que se ganó durante su pasado como goleador, dijo: “Estábamos prácticamente fundidos, todos los asesores decían que vayamos a una convocatoria, y fue Chiqui Tapia con su poder político y un amigo mío como Pablo Toviggino, quien nos hizo la estructura de un desendeudamiento”.
Y enfatizó: “Si no hubiera sido por ellos y por el ministro Massa, que nos ayudó a pagar seis inhibiciones que teníamos en FIFA, no hubiera sido posible. Ellos nos dieron una mano muy grande para poder arrancar”.
Belloso se había encontrado con una deuda de 25 millones de dólares e inhibiciones que le impedían incorporar jugadores. Ya a esa altura, el plan era repatriar a Ángel Di María. Para conseguir los billetes en un país con cepo, el único modo era conseguir autorización del Banco Central. Tapia, pero sobre todo Toviggino -amigo de Massa- fue clave para intervenir. Germán Martínez, presidente de la bancada K en la Cámara de Diputados, lo felicitó vía X y lo llamó “compañero”. El Pejerrey es peronista, claro. Pocos olvidan su presencia en un acto de Cristina Fernández de Kirchner, cuando celebró la reestatización de YPF en 2012.
El resto, claro, lo hizo Belloso a partir de una gestión que tuvo gran adhesión interna con el impulso de euros frescos que se dieron con las ventas de Alejo Véliz y Franco Buonanotte a la Premier League, lo que le permitió sanear las finanzas, enderezar al club y modernizar el Gigante.
Belloso está casado con Carolina Cristinziano, una abogada que hoy no solo su esposa; también, la vicepresidente de Rosario Central. Trabajó con Gustavo Mascardi, poderoso empresario de los noventa y principios del nuevo milenio. Casualmente, participó del regreso de Juan Sebastián Verón a Estudiantes.
Cristinziano llegó a la Conmebol como asesora de Monserrat Giménez, la letrada del organismo con sede en Luque y de esa manera, recaló en la Comisión Normalizadora de la FIFA que intervino la AFA en 2016, después del tristemente célebre 38 a 38. Además del entonces presidente de Belgrano, el propio Toviggino y Javier Medín -abogado y ex dirigente de Boca- integraban el cuerpo colegiado.
El jueves pasado, el día de su cumpleaños, acompañó a su marido, a Jorge Broun -capitán del equipo-, Di María y el técnico Ariel Holan a recibir la Copa en las oficinas de la Liga en Puerto Madero, donde sorprendieron a la mayoría de los dirigentes con un reconocimiento que terminó siendo un título que todos celebraron en una combi de regreso a Rosario.
