
viernes 14 de noviembre de 2025
Con la participación de vecinos y vecinas de barrio Parque Industrial, representantes del Centro de Formación Profesional N° 2, familias huerteras e integrantes del equipo PRODA de la Subsecretaría de Producción, se descubrió un mural colectivo emplazado en el corazón de la Huerta Urbana que funciona en el predio del Club San Cayetano perteneciente al Obispado neuquino.
De la mano de 18 familias huerteras y el acompañamiento técnico del programa PRODA, la huerta de Parque Industrial lleva 8 años en actividad en ese lugar del barrio. Anteriormente estaba ubicada en otro sector, pero tuvo que trasladarse por problemas de suelo, sumando así cerca de dos décadas como unidad de producción agroalimentaria.
Ampliamente valorada como lugar de trabajo, al igual que las numerosas huertas urbanas que el programa sostiene en diferentes barrios neuquinos, se trata además de un espacio de encuentro, en donde se cruzan afectos, proyectos colectivos y una filiación compartida por la producción agroecológica y la alimentación saludable.
Desde horas tempranas los puestos de venta de plantines hortícolas, florales y plantas ornamentales, verduras frescas y otros productos de las huertas, fueron dando forma a una colorida feria, con representantes de las distintas huertas que se acercaron a participar de una nueva experiencia de economía social solidaria que el programa promueve.
El mural, realizado con la técnica del vitromosaiquismo, nace como homenaje a Hugo, un huertero recientemente fallecido quien dejó su huella en la memoria social de la huerta: “Hugo trajo la idea de hacer una matera circular -cuenta Rosa, otra histórica huertera que participó de la confección del mural-, él tenía la particularidad de ser muy amigo, muy colaborador, ayudaba a la integración, con una gran disposición al trabajo”.
Como homenaje a este huertero, pero también a todos los huerteros y huerteras que contribuyen al trabajo de la tierra, se tomó la decisión en junio de este año de comenzar a elaborar con el acompañamiento docente del CPF2, la obra colectiva que finalmente pudo concretarse hoy.
De esta manera el mural que referencia a un colorido jardín de flores, quedó montado en la pared de la matera circular de la huerta.
“Somos generadores de vida, como madres y como huerteras. Tenemos que tratar que la tierra esté limpia y productiva, para que nos brinde sus frutos”, coincidieron las huerteras Rosa y Nelly a la hora de reflexionar sobre la experiencia sensible del mural y la huerta como espacio productivo abierto a la comunidad.
Al cierre del encuentro se procedió a una degustación de comidas elaboradas en el lugar, por el cocinero Matías Martel (ex Spazio Morrigan), a base de habas, verduras y condimentos de la huerta.
