
El atolón de Kiritimati, en Kiribati, fue el primer lugar del mundo en recibir el 2026 a las 10:00 GMT, marcando el inicio de las celebraciones globales de Año Nuevo. Desde el Pacífico, los festejos avanzan hacia el oeste en un cierre de 2025 atravesado por conflictos, crisis climáticas y tensiones económicas, con celebraciones multitudinarias y homenajes a víctimas en distintas ciudades.
El Año Nuevo 2026 comenzó oficialmente en el extremo oriental del planeta, cuando el remoto atolón de Kiritimati, perteneciente a Kiribati, se convirtió en el primer lugar del mundo en despedir el 2025 y dar la bienvenida al nuevo año a las 10:00 GMT de este miércoles.
Desde allí, las celebraciones comenzaron a recorrer el globo de este a oeste, en una secuencia que involucra a miles de millones de personas y que marca el cierre de un año atravesado por conflictos geopolíticos, crisis climáticas y tensiones económicas a escala global.
Sydney, entre fuegos artificiales y duelo
En Sydney, autodenominada la “capital mundial del Año Nuevo”, cientos de miles de personas se congregaron desde temprano en el puerto para presenciar un espectáculo de nueve toneladas de fuegos artificiales. Sin embargo, las celebraciones tuvieron un tono particular.
Apenas dos semanas después del tiroteo masivo en Bondi Beach, que dejó 15 personas fallecidas, el evento incluyó un minuto de silencio y la iluminación del icónico puente del puerto de color blanco como símbolo de paz. “La alegría que usualmente sentimos al inicio de un nuevo año está atenuada por la tristeza del viejo”, expresó el primer ministro Anthony Albanese.
Festejos masivos y homenajes en el mundo
A medida que el Año Nuevo avanzó hacia el oeste, otras grandes ciudades se prepararon para celebraciones multitudinarias. En Brasil, se esperan más de dos millones de personas en la playa de Copacabana, en lo que las autoridades describen como la fiesta de Año Nuevo más grande del mundo.
En contraste, Hong Kong decidió cancelar su tradicional espectáculo de fuegos artificiales en Victoria Harbour como homenaje a las 161 víctimas de un incendio ocurrido en noviembre, mostrando que en distintos puntos del planeta las celebraciones también se tiñen de recogimiento.
Qué país recibe primero el Año Nuevo
Cada 31 de diciembre surge la misma pregunta: ¿qué país recibe primero el Año Nuevo? La respuesta está en el océano Pacífico. Los primeros festejos del planeta se dan en islas ubicadas junto a la línea internacional de cambio de fecha, especialmente en Kiribati y Samoa, dos Estados insulares que lideran el calendario mundial.
Estas islas se ubican aproximadamente a mitad de camino entre Hawái y Nueva Zelanda, del lado “adelantado” de la línea que separa un día del siguiente, lo que les permite recibir antes que nadie cada nuevo año.
Qué es la línea internacional de cambio de fecha
El planeta necesita un punto de referencia para marcar el inicio de cada día, y esa función la cumple la línea internacional de cambio de fecha, un límite imaginario establecido en 1884. En términos generales, sigue el meridiano 180° de longitud, que va de polo a polo.
Al cruzarla hacia el oeste, el calendario avanza un día; al hacerlo en sentido contrario, retrocede, por lo que atravesarla equivale, en los papeles, a “viajar en el tiempo”.
Por qué la línea no es recta
Aunque suele representarse como una línea vertical perfecta, en la práctica la línea internacional zigzaguea. Su trazado se adapta a fronteras políticas y acuerdos regionales para evitar que países o archipiélagos queden divididos en dos fechas distintas.
Esta particularidad explica por qué algunas islas del Pacífico celebran el Año Nuevo antes que otras que, en el mapa, parecen estar más al oeste.
El caso clave de Kiribati
Kiribati es uno de los ejemplos más claros de cómo la política también ordena el calendario. Hasta mediados de los años 90, la línea internacional dividía al país en dos días distintos. Para evitar problemas administrativos y económicos, el Estado impulsó un corrimiento de la línea hacia el este.
Con esa decisión, logró unificar su calendario nacional y, al mismo tiempo, asegurarse el título simbólico de ser uno de los primeros lugares del mundo en recibir cada Año Nuevo, un privilegio que volvió a repetirse con la llegada del 2026.
