
La Bombonera apaga las focos y los celulares de los hinchas parecen luciérnagas. Sobre el césped, no muy un fútbol iluminado, pero el equipo cambió la energía. Todo fluye en Boca. Entonces, si hay claroscuros, también una luz en la jerarquía de sus futbolistas. Sólo tenía que dar en la tecla Leandro Paredes. Su córner, una estela en la noche del domingo, encontró el electrizante cabezazo de Ayrton Costa, que demostró categoría en el área propia y ajena, y se destrabó un partido bravo. Edinson Cavani, con un penal polémico, le puso el sello a la fiesta de las tribunas.
Justo después de su notable victoria en el Superclásico, confirmó su buen momento, aseguró el primer puesto en la Zona A y llega a los playoffs con la convicción de que puede ser campeón. Tigre plantó bandera, sobre todo en el primer tiempo, pero no pudo lograr el resultado necesario para confirmar su presencia en los octavos de final del Torneo Clausura. Belgrano, Defensa y Justicia y Huracán le pueden arrebatar el sueño.
Claudio Ubeda hizo un par de retoques nominales en la formación, uno por obligación, el otro por precaución. Sin Lautaro Di Lollo, suspendido por acumulación de amarillas, introdujo a Nicolás Figal. Y como Milton Giménez arrastraba cuatro amonestaciones, ni siquiera lo llevó al banco. No obstante, no eligió un reemplazante natural para el “9”. El técnico sustituyó al centrodelantero con Ander Herrera, un volante de criterio. Eso sí, no modificó el esquema. Siguió a bordo del 4-2-3-1 con el vasco detrás de Miguel Merentiel.
Y en este contexto, Boca no logró imponerse en el área no solo por la ausencia de Giménez, está claro. También, porque Tigre no le dio un centímetro. Le puso un cepo a sus generadores de juego y los obligó a moverse permanentemente. A fin de cuentas, los tres mediocampistas centrales son posicionales. Elías Cabrera fue encima de Leandro Paredes y Jalil Elías sobre Herrera. David Romero y Nacho Russo, los atacantes visitantes, también presionaron. Entonces, la mejor vía ofensiva que encontró el conjunto azul y oro fue a través de los laterales, en especial con Juan Barinaga.
El problema, más allá de los desbordes que intentó el rosarino, fue que no tuvieron éxito en el área. Y lo mejor que produjo Boca fue a partir de algunas sociedades que intentaron sus habilidosos, sobre todo Paredes y Herrera. Carlos Palacios también intentó armar. Sin embargo, perdió explosión. Merentiel y Exequiel Zeballos se contagiaron de ese ritmo lento. Tocaron y tocaron. Acumularon pases, casi 400 al cabo del primer tiempo, y el único disparo de media distancia fue un tirito del propio Barinaga que Felipe Zenobio detuvo sin mayores esfuerzos.
Tigre no llegó al centenar de toques, pero fue más peligroso que Boca. Mordió, cortó, recuperó y lastimó. Romero y Russo son exigentes para cualquier rival. Y los volantes tienen llegada. Agustín Marchesín evitó el gol del Matador. Primero, tapó un tiro libre de Cabrera; después, puso la mano firme para bloquear un zurdazo de Kevin López, que había aprovechado un mal despeje de Figal.
En el segundo tiempo, Boca jugó con mayor decisión. Fue más dinámico a partir del crecimiento de Paredes, que tuvo dos situaciones claras. La primera, después de un cambio de frente de Zeballos y un toque de Palacios que dejó al volante campeón del mundo bien posicionado para rematar, pero llegó mal pisado. Más tarde, sacudió de media distancia y Zenobio manoteó con la punta de sus dedos.
Diego Dabove movió en el banco. Como Romero y Cabrera ya no pesaban, mandó a la cancha a Alfio Oviedo y a Gonzalo Piñeiro. El paraguayo, corpulento, se enimó a fajarse en el área. Y le ganó a Costa -la única que perdió-, pero Barinaga cerró cuando un puñado de futbolistas de Tigre se relamía ante Marchesín.
Entonces, llegó el gol. Justo después de un remate de Herrera que se perdió en el córner. Lanzó Paredes y Costa anticipó a todos. La pelota pegó en el palo, se metió en el arco de Zenobio y desactivó cualquier fantasma. Fundamentalmente, la llamativa demora de Ubeda para hacer los cambios. Recién después de que su equipo se puso en ventaja, entró Cavani en lugar de Herrera.
Tigre estaba desencajado y Dabove se jugó lo que le quedaba con otro delantero, Brian Martínez. Empujó con centros y Joaquín Laso, de zurda, estuvo cerca del empate. Pero en el final, Merentiel forzó un penal. Una mano de Tomás Cardona que para Darío Herrera fue casual, pero para Fernando Espinoza ameritó una revisión. El árbitro se rectificó y Cavani pudo reencontrarse con el gol.
Los últimos minutos estuvieron de más. Los hinchas ya estaban extasiados, celebrando el triunfo actual, y recordando el del domingo pasado, contra River, nada menos. Boca recuperó la corriente después de tanta opacidad.
🎶 «OLÉ, OLÉ, OLÉ… RUSSO, RUSSO»
🗣️ Los hinchas de #Boca corearon por Miguel y Nacho, su hijo, agradeció el gesto. pic.twitter.com/dim2nPif89
— TyC Sports (@TyCSports) November 16, 2025
⚽El ANTICIPO de AYRTON COSTA al centro de Paredes y es el 1-0 de BOCA a Tigre.pic.twitter.com/LDlOkzBiED
— Boca Juniors – La12Tuittera (@la12tuittera) November 17, 2025
Gran gesto de CAPITAN de Paredes dandole el penal a Cavani
pic.twitter.com/ZVNPAyuVcw— BOCA JUNIORS 🇸🇪 (@PadreBostero) November 17, 2025
